Juan Pablo II, el rostro del amor

495 Por Chris Nielsen

En la Plaza de San Pedro se había reunido al menos 60 mil personas. Todas deseaban estar al lado de este extraordinario hombre.

La gente miraba hacia la ventana de su habitación, ubicada en el tercer piso del Palacio Apostólico. Televisoras de todo el mundo apostaron sus cámaras para que nadie quedara excluido en la espera de lo inevitable.

Juan Pablo 005 De pronto, aquella habitación se iluminó y fue el aviso de que Juan Pablo II había muerto. A las 21:37 horas, tiempo de Italia, el 2 de abril del 2005, murió debido a un colapso cardiopulmonar irreversible y a un cuadro de septicemia.

La conmoción se hizo presente. Las campanas de la Basílica de San Pedro repicaron mezclándose con el intenso aplauso de la multitud ahí congregada.

Juan Pablo 001 Llegaron más. Había gente de todas las nacionalidades. Cada uno quería compartir y manifestar su dolor. Se vieron escenas en las que algunos fieles golpeaban el suelo; otros parecían congelados mirando la ventana, como si esperaran que Juan Pablo apareciera en cualquier momento para saludarlos como tantas veces lo hiciera.

Tiempo después, las luces se apagaron. El camarlengo le dio los tres simbólicos golpes en su frente con un martillo de plata, rompió su anillo y el sello de oro, entonces procedieron a sellar sus aposentos con cinta adhesiva y un sello de cera.

Juan Pablo 004 Karol Wojtyla ha sido un hombre de muchas polémicas, analizado como líder de la Iglesia Católica y como hombre de estado. Su muerte, tanto como su vida, seguirán invitándonos a la reflexión. Los 26 años de su pontificado le han dejado al mundo una herencia profunda.

Juan Pablo II conquistó al mundo con su magnético carisma. Fue reconocido por ser el “Papa viajero”, el que más presencia tuvo en los medios de comunicación y fue criticado por su protagonismo político que, se debe decir, utilizó para su lucha contra la pobreza y la defensa de los derechos humanos.

Juan Pablo 002 Fue un hombre lleno de sorpresas, férreo, exigente y demandante. Fue él quien abrió el diálogo entre las diferentes religiones y lo mismo rezó con los musulmanes por la paz mundial que condenó al nazismo en una sinagoga.

Durante su pontificado, Juan Pablo II canonizó a 482 santos y nombró a mil 400 beatos.

Más allá de sus opositores, de sus más duros críticos, Juan Pablo II dejó una huella de fe y de amor para quienes son católicos y, también, para quienes profesan otra religión. Su vida fue consagrada al servicio y al sacrificio y, por sobre todo, fue un hombre cuya fuerza e influencia espiritual es el mayor reto que puede tener su sucesor, Benedicto XVI, especialmente en estos tiempos en los que la unidad de la Iglesia se ha resquebrajado y la veracidad del catolicismo pende del hilo de la desconfianza.

 

 

Escribe un comentario