Martin Luther King, hombre de un solo sueño
Recordarlo es pensar inmediatamente en los derechos civiles, en la dignidad de los hombres de color, en el valor y el coraje de soñar por un mundo hermanado. Su voz fue silenciada hace 40 años, el 4 de abril de 1968 cuando, James Earl Ray, le disparó en un hotel en Memphis.
La década en la que mataron a Martin Luther King Jr. estuvo marcada por protestas violentas, rebelión civil y un sinúmero de injusticias. Aún cuando Estados Unidos era el país más poderoso, estaba plagado de racismo y de esclavitud, factores contradictorios para una sociedad que se presumía democrática y rica.
Martin siempre fue un hombre de fe y todos los hombres en su familia habían sido predicadores. Para él, la vida no había sido fácil. Durante su infancia y adolescencia se dio cuenta de que tener la piel oscura era sinónimo de inferioridad, de sometimiento a los blancos. Decidido a cambiar el destino de todos los afroamericanos, Martin empredió una de las luchas más importantes en la Historia de la humanidad, pero no hubo armas, sino argumentos y una extraordinaria capacidad de soñar y de contemplar al mundo en paz.
Nació en Atlanta, Georgia, el 15 de enero de 1929. En ese lugar se vivía el segregacionismo de forma brutal: las razas eran divididas en todas partes e, incluso, los bebederos de agua también habían sido diferenciados. Entonces, Alberta Williams, su madre, se encargó de enseñarle que dicha división era voluntad de aquellos que se sentían superiores a causa del color de su piel: los hombres blancos.
En 1954, convertido en teólogo, se mudó a Alabama al lado de su esposa, Coretta Scott. Consiguió su primer trabajo como pastor de la Iglesia Baptista en Montgomery, ciudad en donde los negros padecían los abusos del poderío blanco. Se trataba de un lugar pequeño, 70 mil habitantes de los cuales 50 mil eran negros y la mayoría de ellos estaban laborando al servicio de los blancos.
DICIEMBRE 1º DE 1955: ROSA PARKS LE DA UN GIRO A LA HISTORIA
Rosa Louise Parks nació el 4 de febrero de 1913, en Tuskegee. La mayor parte de su vida trabajó como costurera. Cansada de la situación por ser una mujer de color, el 1º de diciembre de 1955, fue encarcelada por alteración del orden público. Ella se transportaba en autobús y se negó a obedecer al chofer que pretendía obligarla a ceder su asiento a un blanco.
Su detención fue la chispa que prendió el movimiento de los derechos civiles. Se le pidió a Martin que se uniera a la protesta y fue de esta manera como King se convirtió en líder.
El boicot al transporte público duró aproximadamente un año. El movimiento de Martin fue cobrando fuerza cada día, en especial cuando los trabajadores negros se unieron.
En tiempos de la administración de John F. Kennedy, la lucha por los derechos civiles fue un verdadero problema para él, pues le conquistó antipatías por parte de los congresistas sureños.
Fue con Lyndon Johnson, quien fuera nombrado presidente luego del asesinato de Kennedy, cuando el movimiento social se redactó el Acta de los Derechos Civiles (julio de 1964) y ésta prohibió todo tipo de discriminación racial o de género. En 1965, los negros consiguieron su derecho al voto.
El camino fue sinuoso. Las humillaciones que sufrieron los hombres de color y la superioridad con la que actuaron los blancos, crispó el ambiente: rencor y odio dieron muerte a cientos e hirieron a miles.
Incendios y saqueos eran cosa de todos los días. Fue la forma de los negros de responder a las agresiones civiles y, por sobre todo, policiacas. Muchos quedaron abatidos por las balas de la policía.
Este ambiente hizo tambalear el movimiento de King y su discurso se endureció. Pidió que fuera redistribuido el poder, exigió justicia para las víctimas negras y para todos aquellos que estaban sufriendo la exclusión y el despojo. Esa voz fue la que llegó no sólo a los negros, sino a los hispanos y, también, a los blancos en situación de pobreza. Entonces, la lucha ya no fue únicamente por los derechos de la gente de color, sino por los marginados, por los pobres y por la estupidez de la guerra en Vietnam.
Martin se transformó en un peligro. Su idea de revolución social no convenía a la gente en el poder y, por primera vez, sintió miedo de sufrir la consecuencias.
Viajó a Memphis para estar presente en una huelga de basureros. Era 3 de abril de 1968. Al día siguiente, cuando estaba anocheciendo, James Earl Ray le disparó mientras King se encontraba en el balcón de su cuarto en el hotel Loraine. Tenía 39 años. Siempre se pensó que Ray no actuó solo y que se trató de una conspiración.
Como haya sido, la muerte de King despojó a muchísima gente de su esperanza, de su sueño, de su viaje a la “tierra prometida”. El padre de Martin dijo sobre el asesinato de su hijo: “Fue el odio en este tierra el que me quitó a mi hijo”.






